Cualquiera que haya vivido esta situación sabe, que ese día el hogar familiar se convierte en un campo de silencio e incertidumbre. Aparece la figura de la madre no solo como parte natural de la familia sino como orden primordial que la jerarquía a nuestra sociedad meramente matriarcal y afectiva.

 

Decía Steven Koltai, consultor de sistemas de emprendimiento para mercados emergentes, que en el ecosistema del emprendedor se sustentaba sobre seis pilares en el desarrollo; identificar, capacitar, conectar y sustentar, financiar, activar política pública, y reconocer a los emprendedores. Pero al menos en este país antes de activar el modelo debiéramos hacer un preámbulo de las influencias culturales y sociales que nos caracterizan. El miedo y rechazo social al fracaso, a la estabilidad laboral, a la incultura de emprender e innovar desde las escuelas nos hace más difícil embarcarnos en la aventura de emprender.

 

Ni qué decir tiene el origen y punto de partida de la propuesta si partimos de un emprendedor sin empleo (auto-emplearse), con empleo pero vocacional o emprendimiento natural alejado o no de una zona de confort. Aparece la figura de madre en fase inicial de materializar el proyecto, hemos hecho nuestro “business plan” natural, nos lo hemos creído y es momento de exponerlo y consensuarlo. La madre será el punto de inflexión que nos transmita todos los riesgos y los “ysis” posibles, y si estudiaras una oposición, y si fracasas, y si lo piensas , y si te fuera como a no se quien… Los planteamiento pasan de un natural miedo y riesgo hasta un apoyo incondicional afectivo y financiero, en los cuales los efectos pueden ser muy negativos si nos los limitaremos.

 

Salvándonos del concepto y relevancia de la palabra “estabilidad” tan propia de las madres en su amplio contexto laboral, familiar y personal. El planteamiento que nos aborda es que después del periodo de iniciar una idea, materializarla en un proyecto y convertirla en un negocio. Incluiríamos en nuestro ecosistema del emprendedor la madre como punto de inflexión de apoyo afectivo y convincente que nos permita afrontar todas las dificultades que vienen después que son muchas. Obtener la financiación adecuada, conseguir las licencias para desarrollar la actividad, superar los obstáculos de los comienzos…

Pero antes “mama quiero ser emprendedor “, “si hijo“

 

”Mama, quiero ser emprendedor“, “si hijo”

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